SECRETO INDUSTRIAL
El propietario de una cadena de restaurantes de comida rápida celebró un contrato de venta de secreto industrial y de know how para aprender a preparar a escala industrial papas fritas a la francesa de excelente calidad; para garantizar el pago del precio el supuesto poseedor del secreto industrial exigió el giro de cheques, a lo cual accedió el empresario.Desde la primera “clase” quedó en evidencia que el experto no era tal y que el “comprador” había sido engañado.

Consultado el caso al director de “Táctica jurídica”, y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo transaccional, se demandó ante Juez Civil del Circuito de Bucaramanga al pseudo-experto con pretensión principal de negar la calidad de secreto industrial de las formula de “cocina” y pretensiones subsidiarias por vicios del consentimiento.

Enterado el “experto” de la demanda ordinaria procedió a contestarla a través de apoderado y a demandar ejecutivamente, en litigio separado, con base en los cheques recibidos como garantía.

Después de un intenso debate probatorio la juez del primer proceso encontró que se había demostrado que el secreto industrial no era tal, razón por la cual ordenó que el “vendedor” tenía que devolver al demandante lo recibido a cuenta del precio debidamente indexado, así mismo le conminó a pagar las costas procesales.

En el proceso ejecutivo separado se decretó la prejudicialidad civil mientras se decidía el primer pleito; finalmente, conforme a lo decidido en éste, se profirió sentencia también favorable al empresario representado por el director de “Táctica Jurídica”.